2000 Millas de Far West

11 de Abril de 2016

Escucho a Gerry Mulligan mientras me tomo una cerveza Moosehead. Argos descansa a mi lado, echado en la alfombra. Ya están videos y fotos del viaje colgados en la web y compartidos con familiares y amigos. El cuaderno de bitácora de notas del viaje también espera sólo ya estas breves líneas introductorias para ser publicado, y con ello tratar de cerrar definitivamente la puerta a la resaca del viaje. La rutina diaria volverá a apoderarse lentamente de nuestros ritmos vitales. Hace sólo una semana que llegábamos a casa tras un viaje de esos de los que uno tarda en regresar del todo, como si parte de nuestro espíritu se negase a aceptar la realidad física y siguiera tocando las piedras y respirando las fragancias del otro espacio. Un viaje que comenzaba con el culto al aullido de Gingsberg en la ruta 66, y que terminaba con el aullido epifánico de una manada de lobos del valle de Lamar, en Yellowstone, en un brumoso amanecer inolvidable. Entre ambos aullidos,  la tierra se resquebraja en los estados de Arizona y Utah, en el Gran Cañón, el cañon del Antílope o el de Bryce, el cielo se arremolina en torno a las extrañas formaciones rocosas, y el arriba y el abajo se delatan como meras convenciones humanas ante la espacialidad sin límites del universo. Sabias culturas indígenas de esta tierra de leyendas, relegadas a territorios confinados y a vivir de los turistas. Vieja historia conocida cuando uno llega de Canadá. Late en cualquier caso aún su lengua, espíritu y sabores. Se les escucha. El genocidio cultural no consiguió llevarse a cabo en su plenitud. También, claro está, se percibe la historia de la colonización de los mormones de Utah y otros europeos y yanquis, protagonistas de esa conquista del Far West que todos nos hemos tenido que mamar de una manera o de otra. Paisajes peliculeros por tanto, a tutiplén.

Ahí van pues las notas de las más de 2000 millas por el Far West. Gerry Mulligan insiste en una segunda Moosehead. No le llevaré la contraria. À la votre.

Amor y rebeldía.


 

Álbumes de fotos del viaje:

11 abr 2016 05-59-44


 

 

  • Dia 1. Viernes 25 Marzo
    Las Vegas, Nevada.

Horror vacui. Escala necesaria en el periplo. Como era previsible, oasis de decadencia en el desierto mudo. Chorros de voltaje para alimentar una Times Square llevada a su paroxismo. Puterío y ríos de coleópteros renqueantes jugando a ser actores de Hollywood entre tragaperras. Viene bien pasar por aquí para negar con más rotundidad nuestra época. Huir.

  • Dia 2. Sabado 26 Marzo. 
    De Las Vegas, Nevada, a Grand Canyon, Arizona.

A solo 57 millas de Las Vegas, se encuentra el Valley of Fire, también en el estado de Nevada. Soprende encontrar la calma extrema del desierto a apenas una hora de las estridencias de Sodoma y Gomorra.

Se trata de un valle desértico al que las milenarias rocas de arenisca, con sus formas surrealistas, le dan cierto aire de cuadro de Dalí. Uno también se imagina por momentos en Marte. Fue aquí por cierto donde se grabó la legendaria película ochentera Desafío Total (Total Recall), con Arnold Schwarzenegger sacándose aquel enorme microchip de la nariz. Nos hicimos un remake al llegar a casa. Me gustó, no la recordaba tan parecida a Blade Runner. Desde luego Philip K. Dick le sacó partida al tema de los recuerdos como implantes.

Uno suele tender a comparar nuevos paisajes con los que ha vivido anteriormente. En mi caso, el Valley of Fire me olía a Mexico, cosa que también le ocurría a Oli. Ese clima tibio aireado por una fresca brisa me trajo reminiscencias mexicanas, e imaginé bien a Juan Matus, el chamán yaqui de Carlos Castaneda (y chamán también de todos sus lectores que nos hemos visto también iniciados en sus ritos en cierta medida), retirándose a este desierto para proseguir su lucha por el conocimiento. Las enseñanzas de Don Juan eran en el desierto de Sonora, el límite sur del desierto del Mojave al que pertenece el Valle de Fuego, así que mi olfato no andaba desencaminado. Gran regalo el de mi amigo Rubén, abriéndome la puerta a la sabiduría de Juan Matus.

Es posible visitar petroglifos del pueblo prehistórico Anasazi, que habitó el valle hace miles de años. Cosas que nos gusta hacer pero que esta vez no hicimos.

Valley of Fire

Alternative Text

Valley of Fire

Dejamos atrás el Valley of Fire y ponemos rumbo a Kingman, Arizona, a 137 millas. Allí cogemos un desvío para recorrer 88 millas por la Route 66, pasando por Valentine, Peach Springs y Seligman.

El Spotify en modo random escogió el Nessun Dorma cantado por Pavarotti para el momento cumbre en que entrábamos en la Route 66. Después nos acompañaron los Stones, Van Morrison y John Lee Hooker. Paramos un par de veces, para pisarla sin ruedas y para echarnos unas cervezas, consagrando así nuestra peregrinación beat.

Transcurriendo a través del desierto de Arizona, es tal y como uno se la imagina, su límite tiende hacia infinito, no solo por su significado: su imagen real ya desafía el horizonte del espacio y el tiempo, recta eterna y solitaria, entre locales abandonados, anacrónicos bares de carretera y gasolineras con ambiente motero easyrider.
Kerouac lo hizo muy bien, consiguió bendecirla metro a metro, inmortalizarla como camino hacia la libertad. Toda ella destila aún el desgarro histórico de un país con soñadores que sueñan contra la corriente de su tiempo. Se huelen en el viejo y agrietado asfalto las huellas de los que crecieron a escondidas del gran Moloch, de los que aullaron verdades que hicieron añicos la imagen gris y autómata de una sociedad imposible.
¡Cuánta falta le hacen a este mundo más poetas, locos y vagabundos como aquellos, que desnuden con la misma violencia y determinación nuestras mentes de tanta apariencia y estupidez!

Bar en la Route 66

On the Road

Nos reincorporamos a la interestatal 40, y hacemos otras 97millas hasta Grand Canyon National Park, llegando al atardecer. La vista del Grand Canyon nos deja atónitos, parece que el mundo se acaba bajo tus pies y lo que queda delante es otro espacio, otro planeta. El atardecer da aún más fuego a los colores ocres y rojizos de sus rocas sedimentarias de arenisca. Pasamos la noche en Tusayan, pueblo turístico a las puertas del Grand Canyon National Park,  tras encontrar milagrosamente un hotel que impide la noche en el coche que parecía ya inevitable.

  • Dia 3. Domingo 27 Marzo
    112 millas de Grand Canyon a Page, Arizona.

Visitamos el Gran Canyon National Park , donde pasamos casi todo el día, y vamos deteniéndonos y fotografiando el cañón desde distintos puntos según recorremos la carretera que lo bordea, hasta incoroporarnos a la 89, que nos lleva hacia el Antelope Canyon. Antes de llegar a Page, donde pernoctamos, nos detenemos en la espectacular Horseshoe Bend, la curva de la herradura del río Colorado. Disfrutamos de un maravilloso atardecer.

En el Grand Canyon pedimos unos nachos para acompañar unas cervezas, y nos traen la receta navaja de los nachos, los frybread. Nos llamó la atención el enorme parecido con las orejas de carnaval gallegas, las orellas de entroido. Según la tradición, el frybread navajo fue creado en 1864 mediante la harina, el azúcar, la sal y la manteca de cerdo que les dio el gobierno de los Estados Unidos a los navajos antes de expulsarlos de su tierra en Arizona y obligarlos a viajar 300 millas en lo que se conoce como la “Long Walk”, la larga marcha,  y reubicarlos en el Bosque Redondo, en Nuevo México. A excepcion del anís o aguardiente de caña que se echa a las orellas de entroido, los ingredientes son exactamente los mismos (la oreja de carnaval original es con manteca de cerdo, no con mantequilla). Sería cuestión de investigar la historia de las orejas de carnaval, aunque los ingredientes sean básicos, no me extrañaría que algún aventurero emigrante gallego la trajera del lejano oeste americano a su Galicia natal, o quizás fuese él quien la transmitiera a los navajos en su comprometida preparación de la Long Walk. Veo más probable la segunda posibilidad, la de que los nachos navajos son de origen gallego. Veo perfectamente a Pepiño explicando la receta de las orejas de carnaval a los navajos, a fin de que puedan soportar la Long Walk hasta Nuevo México.

Durante todo el trayecto pasamos por poblados navajos, que tras ser expulsados de sus tierras originales, fueron ubicados en reservas que se extienden por toda esta zona entre los estados de Arizona y Utah (ver Nacion Navajo), donde ahora viven del turismo de la zona, de su orfebrería, tejidos y pintura de arena.

Paisajes abiertos de par en par, hacia arriba, hacia abajo, donde corre el viento libre a través de las formaciones de roca del desierto, a través de chimeneas de hadas y de gargantas rocosas, a través de espacios sin fin que retan la horizontalidad en sus abismos, abriendo la mente y purificando nuestros pequeños seres desde su inmensidad.  Piden parar el pensamiento. Inhalar, exhalar. Profundamente, en silencio. Se callan las voces. Y en los altos picos de roca roja, allá arriba, es donde residen los dioses antiguos, los que son verdaderos y reales, aquellos que no mueren ni en los tiempos vacíos del hombre porque son ajenos a él, allá arriba están, salvajes, inalcanzables, donde las sagradas voces de los navajos todavía susurran libres las palabras mágicas, siempre en armonía con la Tierra, más allá de la barbarie ciega y de la sangre cruelmente derramada, allá arriba están, en las rocas, inaccesibles, permanecen llenos de luz, y todavía aúllan en las gargantas de los coyotes. Allá arriba están.

Link al album del grand Canyon y de Antelope Canyon.

 

Horseshoe Bend, la curva de la herradura del río Colorado, cerca de Page, Arizona.

 

Grand Canyon, Arizona

 

 

Grand Canyon, Arizona

 

  • Dia 4. Lunes 28 Marzo
    Antelope Canyon, Arizona
    160 millas a Bryce Canyon (Utah), pasando por Red Canyon
    234 millas a Provo. Noche en Provo.

Por la mañana madrugamos y vamos directos al Antelope Canyon, al lado de Page. Hay varias agencias situadas en distintos puntos de acceso, dedicadas a llevar al turista en grupos a través del desierto hasta la entrada del cañón, y guiarlos a través de éste. Es la única manera de acceder. Rechazamos una primera agencia, y accedimos a la segunda. Todas ellas son gestionadas por indígenas navajos. Tuvimos suerte con nuestro guía y con el momento de la visita, en la que solo se encontraba nuestro grupo, compuesto además de por nosotros, por una pareja de franceses y sus respectivos padres, en viaje familiar.

El Antelope canyon vuelve a situarnos al borde del síndrome Stendhal, del que parece cada vez mas difícil escapar en este viaje. Junto con el guía navajo y la familia de franceses, avanzamos en silencio o hablando en voz baja por una garganta que alcanzaba por momentos los 30 o 40 metros de altura sobre nuestras cabezas. La luz entra por lo alto del desfiladero a través de tragaluces naturales, callendo como en cascada por las paredes de roca sedimentaria, encendiéndolas de fuego anaranjado, dando al paseo un aspecto sagrado, como una ancestral catedral del desierto. No en vano es  lugar de culto espiritual para los navajos.

Antelope Canyon, Arizona

 

Antelope Canyon, Arizona

 

Antelope Canyon, Arizona

 

Antelope Canyon, Arizona

 

Tras el místico paseo por el Antelope Canyon, ponemos rumbo a Bryce Canyon, ya en el estado de Utah. Pasamos de camino también por el Red Canyon. En Bryce nevaba, como anticipo de lo que al día siguiente sería ya la confirmación de clima y paisaje en nuestro viaje al norte.

El paisaje del Bryce Canyon resultó ser también sobrecogedor, inmenso, y con las originales formaciones rocosas que llaman hoodoos o chimeneas de hadas.

Rematamos el día con 234 millas mas hasta Provo, en Utah, donde pasamos la noche.

Bryce Canyon, Utah.

 

Bryce Canyon, Utah

 

Red Canyon, Utah

 

Red Canyon, Utah

 

Algún lugar de Utah, yendo del Antelope Canyon al Bryce Canyon.

 

Rancho en Utah, Route 89 (US 89)

 

Bryce Canyon, Utah

 

Panguitch, pueblo perdido de Utah. Ni un alma.

 

 

  • Dia 5. Martes 29 Marzo
    Pasando por Salt Lake City (Utah) y por Idaho, 344 millas hasta Teton Village, Wyoming.

El viaje de Bryce Canyon a Jackson supuso el definitivo cambio de clima y paisaje, y la entrada en la segunda fase de nuestro viaje. La autovía interestatal 15 avanza entre ranchos mormones, llanuras de ganado y montañas en el horizonte. Atrás quedaban los áridos desiertos y escarpados paisajes que acompañan al río Colorado en Arizona. Fue el tramo de más kilómetros y en el que menos paramos, ya que llevábamos un día de retraso en el plan previsto y era necesario pasar la noche en Jackson. La única parada del viaje fue una breve marcha por el bosque cerca de Idaho Falls.

Leemos en la guía que Idaho, además de ser el estado donde Hemingway decide poner fin a su vida y donde fué enterrado (Sun Valley), es un estado con enormes territorios vírgenes y poco explotados turísticamente. Tomamos nota de ello para otro viaje. Quizás no sea este el lugar donde comentar donde están los escasos rincones vírgenes del planeta. Suerte que este blog no tiene mucho público y muy posiblemente sea yo la única persona que lea estas líneas. Todo queda en casa. De hecho, entre tú y yo, que sepas que me escribo hablándome a mi, o sea a ti.

Nos despidió del estado de Idaho una hermosa águila calva de la que tomé estas dos fotografías:

Águila calva en vuelo. Idaho.

 

 

Águila calva. Idaho.

 

Y por fin Wyoming y noche en Teton Village, a las puertas del parque de Grand Teton. Teton Village es un pequeño pueblo turístico en el valle del Teton Range, justo bajo las montañas, y  hecho a la medida de las pistas de ski que alli se encuentran. La mayoría de los hoteles se situan en las mismas faldas de las montañas de manera que se pueda acceder a ellos desde las pistas de ski.

No es de extrañar las caras de desconcierto del chico de la recepción del hotel cuando le pedimos un plano de rutas de hiking y consejos para ganar probabilidades de ver un bicho, nuestra gran aficción. La gran parte del parque se cierra al tráfico en invierno y casi toda la actividad turística se centra en el ski. Perfecta situación pues para hacer justo todo lo contrario y tirar para el monte a caminar.

Deliciosa cena bien merecida después de nuestra kilométrica peregrinación, y en la sobremesa gran descubrimiento: el licor chartreuse. Curiosa su historia de curas cartujos que van y vienen de Francia a Tarragona con su receta secreta. Nos echamos unos cuantos y brindamos por los alquimia cartuja.

  • Dia 6. Miercoles 30 Marzo
    Hiking Grand Teton.

Precioso paseo con el Grand Teton dominando el paisaje. Alces, wapities, ciervos mula, gansos salvajes que vuelven del sur en su migración primaveral, y un precioso pajarillo azul que no conocíamos, fueron las sopresas de la marcha. Nos perdimos, tuvimos cierta crisis existencial, nos reubicamos, y llegamos sanos y salvos al hotel, echos polvo eso sí de caminar por la nieve durante todo el día.

Decía Thoreau que lleva el cielo a su espalda ( "The bluebird carries the sky on his back." )

Mountain bluebird (Sialia currucoides) en Grand Teton, Wyoming. Decía Thoreau que lleva el cielo a su espalda ( “The bluebird carries the sky on his back.”)

 

El alegre pajarillo azul resultó ser el Mountain bluebird (Sialia currucoides) y lo vimos más veces en Yellowstone en los siguientes días, resaltando en los blancos paisajes nevados.  Encontré más tarde una mención de Thoreau a este pájaro:

The bluebird carries the sky on his back.”  (el pájaro azul lleva el cielo en su espalda). Me alegró dar con Thoreau a través del pajarillo. Leí hace tan solo unas semanas Walden, tomando nota de como escaparse de la sociedad una buena temporada, y confieso que trato de imitarle en lo posible. Tambien Sivain Tesson, más de nuestros días, en “La vida simple”, se escapa a una cabaña a las orillas del lago Baikal en la taiga rusa, aunque éste solo sea por seis meses. Recomiendo   ambos.

La cena del restaurante del hotel es deliciosa. Traigo muchos recuerdos imborrables de este viaje, y uno que de momento aguanta grabado a fuego cual implante de la Tyrel Corporation en cerebro de replicante es el de las chuletas de cordero (de Montana para mas señas) con una guarnición estratosférica en la que dominaba un puré de patata mezclado con lo que creímos identificar como pimientos rojos de piquillo. Todo ello regado con un buen Syrah californiano. La dueña del restaurante reanima nuestras esperanzas de ver lobos en Yellowstone. Aunque sólo una ruta esté abierta en invierno, es según ella una de las zonas mas frecuentadas por lobos y bisontes. Tambien nos explica que Gardinier se sitúa en lo que llaman el Paradise Valley por su buen microclima, mucho más calido que el resto del parque. La cosa promete. Pedimos chartreuses verdes y brindamos como cartujos.

Hiking en Grand Teton National Park, Wyoming.

 

 

Alce en Grand Teton, Wyoming.

 

 

  • Dia 7. Jueves 31 Marzo
    297 millas a Gardiner

Un viaje agradable hasta Gardinier, donde nos da tiempo a dejar las cosas en el hotel, comer, y salir a una primera incursión a Yellowstone. Alucinante primer contacto con una manada de bisontes, ciervos mula, antílopes americanos y wapities. Pero sobretodo la manada de bisontes. Bestias primitivas campando a sus anchas por cualquier sitio del parque, tienen una presencia apabullante.
Video de nuestra estancia en Yellowstone, con música de Ludovico Einaudi, Divenire:

 

 

 

Yendo de Jackson a Gardinier, rodeando Yellowstone por su límite oeste con Montana.

 

Pronghorn. Berrendo o antílope americano (Antilocapra americana). Vimos varios en Montana, yendo de Jackson a Gardinier. Veríamos más después en Yellowstone.

 

Western meadowlark (Sturnella neglecta). Montana. En un alto en el camino nos sorprendió la belleza y el canto de este pájaro local.

 

Born to be Wild… Bienvenida a Yellowstone! Muflón de las rocosas, Bighorn sheep (Ovis canadensis)

 

 

Bisonte americano o búfalo americano (Bison bison). Yellowstone.

 

 

Ciervo mula. Yellowstone

 

 

  • Dia 8. Viernes 1 Abril
    Segunda incursión a Yellowstone. Impresionante encuentro con coyotes, que comían los restos de lo que parecía un bisonte. Vimos también lobos en el Lamar Valley, a gran distancia. Memorizamos el lugar para volver al día siguiente al amanecer.
    Hacemos las 57 millas de ida hasta Cooke City y Silver Gate, donde comemos en el único restaurante abierto, y las 57 de vuelta a Gardinier. Silver Gate es un puebo fantasma en temporada de invierno.

Yellowstone. Coyote (Canis latrans)

Yellowstone. Coyote (Canis latrans)

 

Elk o wapiti (Cervus canadensis)

Silver Gate, acceso noreste a Yellowstone. Pueblo fantasma en invierno.

 

 

  •  Dia 9. Sabado 2 Abril
    Yellowstone. Lamar Valley.

 

Sabado 2 de Abril.
Gardinier, Montana.

Me levanté a las cuatro y media de la mañana. Madrugar para intentar ver vida salvaje es siempre algo especial. Creo que, tratando de justificar de alguna manera el comportamiento irracional de los amantes de la caza, estos momentos en común con los matarifes son los que puedo entender que creen adicción, dejando de lado todo el intrincado psicológico de complejos de inferioridad o de otro tipo con los que a todas luces carga el cazador en su debilidad e ignorancia. ÉL trata de cubrir sus prejuicios mostrando al resto del grupo los cadáveres de sus presas, consiguiendo así el reconocimiento social del rebaño que le es negado en otros ámbitos de su vida. Nada como presumir en la oficina o en la obra mostrando la foto del cadaver de un alce de gran cornamenta, para ensalzar lo macho y salvaje y certero con el rifle que es uno en su vida privada. No digamos ya con el cadáver de un oso, práctica habitual aquí en Quebec por estas fechas, sin importar que sea la época de cría y que matar a una madre supone matar inidrectamente todos sus oseznos. Es ciertamente triste, patético, y más aún cuando uno comprueba lo relativamente sencillo que es dar con estos animales, y la nula dificultad que supondría el ejecutarlos si uno quisiese. No hay más que echar un vistazo a mi colección de fotos  para comprobarlo. Si no me hubiera dado por la fotografía, podía haber montado una carnicería en lugar de una web, o tener mi casa repleta de siniestros animales disecados.

Todo lo que envuelve a la triste ceremonia de la caza, todo a excepción del culto a las armas y del disparo mortal sobre el indefenso animal libre, todo digo es de gran parecido con la rutina que tenemos los amantes de la naturaleza y la fotografía cuando salimos en busca de esos momentos mágicos que trataremos de inmortalizar y compartir, además de saborearlos en su momento presente. Son rutinas parecidas, el madrugar y adentrarse en la naturaleza salvaje, el tratar de no hacer ruido, el adentrase en territorio no humano, el cielo estrellado, el amanecer en la montaña, el frío de la mañana, el termo con el café, el inevitable vértigo inicial cuando se pierde el contacto con la sociedad y se ve uno adentrándose en el silencio del bosque, son todo rutinas casi idénticas y que van paralelas entre el cazador y el fotógrafo, hasta diferenciarse drásticamente en el sonido final, sea del obturador de la máquina de fotos, o sea en el disparo de rifle que pone fin a una vida. No dudo que todo lo que envuelve a la caza, hasta el momento del asesinato, es lo que realmente aman los cazadores en su fuero interno. El resto tiene que obedecer o bien a ese comportamiento enfermizo que decía antes, o bien a los patrones sociales que caracterizan culturalmente a una clase social. Curioso por cierto que los de este segundo grupo sean los mismos que roban de las arcas públicas, los mismos que evaden impuestos, o los mismos que copan los banquillos de acusados por corrupción. Obviamente, son estos mismos los que se empeñan en hacernos creer estos días en que hay un crecimiento masivo de lobos ibéricos, por lo que toda actividad cinegética sobre el noble cánido es perfectamente lícita y bienvenida.

Respecto a este tema, al que ya era especialmente sensible y lo soy más aún tras el viaje a Yellowstone, este enlace:

http://www.efeverde.com/noticias/5-manadas-lobos-sierra-culebra/

Es duro desperezarse y pasar a la acción, pero enseguida comienzan a llegar placeres que no son habituales en el día a día. Preparé un café en la pequeña cafetera de la habitación del hotel, y salí con toda mi cacharrería fotográfica al exterior. Y ahí me esperaba una preciosa luna en cuarto menguante, igual que la de las banderas árabes (desde el hemisferio norte, claro, todo es cuestión de perspectiva), en una noche despejada en la que casi podía uno tocar las estrellas y beberse la vía láctea. El hotel se situaba en Gardinier, justo en la entrada norte del parque de Yellowstone, por lo que en cuestión de minutos estaba ya cruzando la garita de control del parque, vacía a esas horas.

Dawn in Lamar Valley, Yellowstone

Fuí directamente al Lamar Valley siguiendo la única carretera abierta del parque. El día anterior habíamos visto lobos a gran distancia, así que había que intentarlo de nuevo con el amanecer, que siempre ayuda. Por el camino, al pasar por la zona de Mammoth Hot Springs, vi varios bisontes durmiendo cerca de la carretera, que en un principio creí que eran rocas.

Llegué a Lamar Valley, lo pasé, volví, paré varias veces y llegué a decirme a mi mismo que los lobos tendrían que esperar a otro día. El valle, con la luna menguante, la tenue luz del alba y una niebla baja a ras del suelo, tenía un aspecto onírico, mítico, en el que podría aparecer Arturo o el mago Merlín en cualquier momento.

Gray wolf or grey wolf (Canis lupus). Lamar Valley, Yellowstone.

La carretera circula al pasar por Lamar Valley por la falda de una colina, dejando el valle Lamar en el lado sur, de forma que cuando uno mira hacia el valle desde la carretera, está situado a cierta altura, sobre el desnivel que aún resta de la montaña. Fue ya regresando, con una carretera aún sin tráfico, cuando vi un lobo en la misma zona del valle del día anterior. Lejos otra vez, pero había que disfrutarlo, podía ser el único premio a la madrugada. No fue así. Paré y baje con el teleobjetivo y el trípode, y cuando lo estaba montando me quedé atónito al ver un lobo entre los matorrales próximos a la carretera, a unos 30 metros de mí. Levaba un grueso collar con el emisor de señales de GPS. No pareció asustarse, y lentamente comenzó a bajar el terraplén hacia la llanura del valle, saliéndose de mi campo de visión. Me quedé por unos minutos mirando por el teleobjetivo al primer lobo, único que podía ver, y mirando a mi alrededor, porque no tenía ni idea de donde se había metido el segundo. Al rato, el segundo y otros dos más entraron en el valle, saliendo justo debajo de donde me encontraba yo con la cámara.

Estaban en la parte baja del terraplén que queda entre la carretera y la llanura del valle, por lo que no podía verlos hasta que avanzaban una distancia considerable por el llano. Los tuve por tanto al principio bastante cerca a los tres, aunque sin verlos. Uno de ellos, creo que el segundo que vi, fue a reunirse con el primero. Los otros dos quedaron fuera de nuevo de mi campo de visión, acercándose al terraplén.

Fue este el momento en que comenzó el recital. No se bien si todos los aullidos llegaban de los lobos que había visto, pero tuve la sensación de que algunos llegaban del otro lado del valle. Es dificil diferenciarlos. Fue una de las experiencias más maravillosas de mi vida. Me quedé completamente absorto con el canto coral, de una belleza inmensa, sobrecogedora. La calidad de sonido del video no es buena, pero uno puede hacerse a la idea de lo que fue el momento:

Y después del recital de los lobos, llegó el de los coyotes, desde el bosque al otro lado del llano:

 

 

 

Más fotos de lobos y coyotes de Yellowstone en el álbum Wolves and Coyotes:

http://www.faunicas.net/album/wolves-and-coyotes/

 

 

  • Dia 10. Domingo 3 Abril
    Viaje de vuelta a Jackson, 296 millas
    Noche en Jackson.
  • Dia 11. Lunes 4 Abril
    Regreso a Montreal.

 

 

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