Fauno con Platillos

Hasta ese momento había resultado ser una criatura jovial que contagiaba su alegría, incitando a la ingestión de cusqueñas y animándonos tanto a Pour como a mi a un abandono de toda preocupación, consiguiendo con sus bromas y arengas que la gris mañana limeña se transformara lentamente en un día pleno de sensaciones animosas. Más de repente, como poseido por sabe dios que ancestral divinidad, agarró con fuerza unos platillos que allí como por casualidad se encontraban, y golpeándolos con fuerza en una disonancia arrítmica y fatal para nuestras bien amuebladas mentes, comenzó a moverse de una forma tan irracional y espeluznante, que Pour y yo, aterrados, solo lo podíamos contemplar boquiabiertos y agarrándonos con fuerza a nuestras sillas, presos del más irracional de los miedos… fueron unos segundos que por su horror insondable se volvieron una vida entera…chas! chas! cada golpe de platillo, imprevisible, demolía toda nuestra concepción bienamada del mundo, convirtiendo nuestra existencia en un fluir atroz de sensaciones que golpeaban dolorosamente nuestra mente…chas!…aaah! basta! gritábamos enloquecidos, pues pocos eran ya los cabos que nos amarraban a la cordura… el saltaba, giraba y volvía a saltar, como gozando satánicamente de aquella atmósfera insoportable…De pronto, tras golpear con diabólico sonido los platillos por última vez, nuestro misterioso compañero desapareció, dejando tras de si el sentimiento de catarsis más absoluto…

 

 

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